Tamara Rojo: “El ballet es el arte más democrático que existe”

Ayer domingo por la mañana con motivo del estreno del ballet Le Corsaire, y gracias a la colaboración del British Council, pudimos acudir a un encuentro con Tamara Rojo. Tamara Rojo es la directora artística del English National Ballet y su entrevistadora fue Elna Matamoros.

El encuentro consistió en una entrevista realizada por Elna Matamoros con una posterior ronda de preguntas del público. El escenario en el que se llevó a cabo el acto fue el propio de la obra El Corsario del que se puede ver un ejemplo del magnífico decorado en la imagen que acompaña a este artículo.

A lo largo de toda la charla Rojo le ha dado una gran importancia el esfuerzo y al estudio para ganar técnica y especialmente para ser autodisciplinado. Aunque la disciplina no es suficiente y así ha puesto mucho énfasis en que la necesidad de complementar la formación con lecturas y estudios variados para conseguir un conocimiento y una perspectiva más global.

Antes de la última representación del ballet Le Corsarie, la bailarina Tamara Rojo, dijo que “Hemos venido perdiendo dinero, venir a España no es algo sostenible que podamos hacer todos los años, por eso espero que alguna empresa privada nos apoye”.

Ante un público entregado, en el que había amantes de la danza, estudiantes de ballet y otros profesionales de este arte, Rojo ha confesado que, para traer Le Corsarie a España, buscó el apoyo económico de empresas españolas, pero todas les dijeron que no. “En Inglaterra hay más mecenazgo que patrocinio, es una cuestión beneficiosa para las empresas porque es un cambio, nosotros les damos nuestro prestigio social y ellos nos dan su dinero”, especificó la bailarina sin dejar de hacer referencia al apoyo financiero que recibe el English National Ballet del banco ruso Alfa-Bank.

Pese a no contar con el apoyo económico de empresas españolas, la directora artística de esta formación inglesa, a la que ha calificado como una “compañía pequeña de aspiraciones muy grandes”, ha reconocido con rotundidad que “siempre me he sentido muy querida por el público español”, y ha afirmado que siempre he recibido un gran apoyo por parte del público español, siempre que he venido a mi país me han recibido con los brazos abiertos”, “pero solo el publico” apostilló con una sonrisa.

Respecto a la salud que goza la danza en España, la artista cree que “ahora mismo las cosas no están tan mal, hay un director de la Compañía Nacional, José Carlos Martínez, que lo está haciendo bien con los recursos que tiene”. Además recalcó algo que lleva diciendo que es la necesidad de buscar una mayor transparencia y además crear un Consejo de las Artes que tal y como declaró, “fuera independiente de los gobiernos, para que se pueda mirar la danza a largo plazo”.

Rojo ha apuntado también que su “futuro profesional está en el Reino Unido por un plazo muy grande”, país donde lleva 17 años como bailarina, y 18 meses al frente de la English National Ballet. Respecto a su faceta como bailarina y como directora artística de esta compañía, ha contado entre risas que lo más duro son las cenas a las que tiene que acudir, aunque es consciente que tiene que ir porque las organizan los mecenas.

Agradecida a sus maestros, entre los que están Lola de Ávila o Víctor Ullate, la bailarina ha expresado que España “aún está a tiempo para crear un estilo propio de danza” y que la falta de una escuela estilística unificada es lo que convierte a los bailarines españoles en artistas tan versátiles, “Un arte hay que esparcirlo, es necesario hacer trabajo social y conseguir hacerlo parte de la cultura de una país, pero para hacer eso también es necesario el apoyo de las instituciones”. Concluyó diciendo que un bailarín perfecto es aquel que aún técnica con cultura y aseguró que en su carrera profesional la técnica se la dio España y la cultura el Reino Unido.

Acabó su ponencia con declarando que “El ballet es el arte más democrático que existe, porque es el arte que abre sus puertas a niños de todas clases sociales, que les da la oportunidad de llegar a ser estrellas vengan de donde vengan, y que además es transportable al mundo entero, porque tiene un lenguaje internacional”.

Por último añadió que ” Es algo que debemos recordar siempre, que no estamos haciendo ballet para unos pocos, ni para unos privilegiados que saben más que los demás, o tienen más que los demás, sino que es el arte más humano y al que todo el mundo debe de acceder”.

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El English National Ballet arrasa en Madrid

El English National Ballet aterrizó en Madrid esta semana para deleitarnos durante 4 días de su flamante nueva  producción de Le Corsaire. Desde hacía ya semanas colgaba en los Teatros del Canal el cartel de no hay localidades para ninguna de las funciones programadas. El pasado sábado 26 tuvimos la oportunidad de disfrutar de una de estas funciones, encabezada por la estrella internacional de origen madrileño Tamara Rojo. Le corsaire es un emocionante ballet sobre Conrad, un intrépido pirata, y su amor por Medora, una hermosa muchacha del harén. Es una obra de capa y espada sobre doncellas cautivas, ricos sultanes, secuestros y rescates, intenciones ocultas y traiciones, que culmina en un naufragio.

Para esta producción de Le Corsaire, la única que se ha realizado hasta ahora en el Reino Unido, se ha tratado modernizar y actualizar esta joya del siglo XIX. Para ello han contado con la coreógrafa Anna-Marie Holmes y con el destacado Bob Ringwood, encargado de vestuario y escenografía, que ha trabajado en películas como Troya, Batman o Star Trek.

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Tras más de 50 funciones en menos de 3 meses, esta producción ha cosechado grandes críticas entre los profesionales y el público británico. Se ha de decir que nos encontramos ante una escenografía y vestuario realmente opulento, exotismo y cristales de swarovski, que parece increíble que se haya podido crear con un presupuesto de 800.000 libras. Pudimos adentrarnos en el corazón de un bazar con una particular Santa Sofía al fondo, mientras que también hubo una reproducción del Taj Mahal en otra de las escenas y una cuidada cueva de piratas con un precioso y romántico claro de luna.

Centrándonos más en el aspecto interpretativo, tenemos que decir que Tamara Rojo estuvo pletórica, con un papel que pareció hecho a su medida (a pesar de que se le empiecen a notar los años en los grand Jete) plagado de diagonales con multitud de giros y piruetas en los que parecía que nunca iba a parar. Además mostró un gran liricismo y expresividad, y disfrutó de la actuación, a diferencia de cuando le “toca” convertirse en una princesa cualquiera. Con Medora, Tamara Rojo trata de sacar todo su carácter y sensualidad para darle una mayor profundidad psicológica al carácter.

Como Conrad, el partenaire de Rojo, nos topamos con un nervioso Junor de Souza en un estreno en el papel, hemos de añadir que tras un primer acto donde el brasileño no acabó de atinar, los dos siguientes actos los acabó salvando y acabó haciendo un buen papel. También tenemos que destacar la gran actuación de todo el cuerpo de baile, sobre todo el masculino ya que estuvieron sobresalientes, entre ellos un Max Westwell mucho más maduro y con una gran potencia de piernas en el papel del bandido Birbanto.

Cabe hacer una mención especial al cubano Yonah Acosta que consiguió enfervorecer al público con su variación del Pas de Trois del segundo acto. En esos instantes, el teatro pareció más un estadio de fútbol en plena ebullición más que una sala donde se estaba llevando a cabo una actuación. Tras un imponente Pas de Trois entre Tamara Rojo, Junor de Souza y Yonah Acosta, se les sumaron las potentísimas variaciones de cada uno de los protagonistas, todo ello con una potentísima coda como colofón a la fiesta de virtuosismo y técnica que acababa de vivir el público.

Con relación a las mujeres, Shiori Kase hizo un papel más que memorable, demostrando una gran rapidez de piernas y potencia de salto. También fue muy destacable la actuación de Lauretta Summerscales en el papel de tercera odalisca, que dejó a todo el público anonadado con su brillantez y limpieza técnica.

Solamente hay algo que no acaba de cuadrar en esta producción, la escena del Jardin animé en la que no se si fue por haber una escenografía más sencilla o un cuerpo de baile no muy abundante, que no acabó de cuajar. Por lo demás esta producción tiene todos los ingredientes necesarios para convertirse en el primer Le Corsaire british y que permanezca en el repertorio del English National Ballet. Además tenemos que mencionar que el nivel técnico-artístico de esta compañía ha aumentado exponencialmente en muy pocos años y poco a poco está dejando de ser la hermana pequeña del Royal Ballet para convertirse en una compañera al mismo nivel.