David Navarro, un español entre los ganadores del Prix de Lausanne

El pasado sábado 1 de febrero se celebró la final de la 42 edición del Prix de Lausanne. En esta ocasión participaron 69 bailarines, de los cuales solo 20 tuvieron la oportunidad de participar en la final del sábado y de entre ellos únicamente 6 tuvieron el honor de conseguir una de las becas de estudios.

Entre los ganadores se encuentra un español: David Navarro Yudes, que además de ganar la beca Oak Foundation recibió también el premio del público. David, formado en la escuela de su madre, Marisa Yudes, en Barcelona y posteriormente, gracias a la beca que ganó en el YAGP (Youth American Grand Prix), la escuela Princesse Grace de Montecarlo. Eligió la variación del paso a dos del Quijote como su variación clásica y el fragmento de “Desde Otelo” de Goyo Montero para la parte de contemporánea.

En una entrevista para el web de ballet francés Dansomanie, David se confiesa admirador de Ángel Corella, con quien tuvo el placer de trabajar en varias ocasiones, del que le gusta su danza energética y esa capacidad de conectar con el público. Además añadió que La compañía en la que le gustaría bailar es el American Ballet Theater, donde el mismo Ángel Corella triunfó. Si os interesa saber más de este joven bailarín, aquí os dejo una entrevista que Sylvia de balletómanos le hizo en el año 2012

Por ahora solo nos queda felicitar a los ganadores y ver cuales son las escuelas elegidas por los bailarines.

Yudes durante la actuación del pasado sábado

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El Royal Ballet en cines: Don Quijote

Como viene siendo habitual en los últimos años, el ballet y la ópera están empezando a formar parte de la cartelera habitual de multitud de cines de todo el mundo. En esta ocasión nos dieron la oportunidad de poder disfrutar de la nueva producción del Don Quijote de Carlos Acosta para el Royal Ballet, el pasado miércoles 16 en directo desde Londres.

Se ha de decir que Don Quijote no se veía en la Royal Opera House desde hacía ya 10 años. Se trata de un ballet que nunca ha acabado de cuajar en el repertorio de la compañía londinense, a pesar de que todas las grandes compañías (ABT, POB, Bolshoi, Mariinsky o BNC) tienen su propia versión, el Royal, por diversos motivos, nunca se ha acabado de encontrar cómodo en esta pieza.

Con esta nueva versión, lo que se ha tratado de conseguir es adaptar este clásico a la personalidad de esta compañía, y así hacer de ella un que permanezca en el repertorio.

La escena de la Taberna del tercer acto

La escenografía y vestuario son obra de Tim Hatley, que ha realizado una gran tarea presentándonos unas escenas y vestuarios, que siguen la linea clásica pero totalmente renovados, con lo cual estamos ante una producción totalmente rejuvenecida del ballet.

Hatley gracias a los grandes avances tecnológicos ha desarrollado una escenografía que, por ejemplo durante el primer acto está en constante movimiento, lo que produce una sensación de ir cambiando de escenario conforme se suceden las escenas. Además la escena de la taberna, es simplemente genial, muy bien ideada y que unida a una muy buena iluminación nos da la sensación de estar bajo tierra en algun bar de un suburbio.

Con relación a la escena de las dryadras, he de decir que a pesar de toda la crítica que han recibido las enormes margaritas de fondo, se trata de una escena y un espacio onírico y al fin y al cabo con ese tipo de detalles escenográficos y la iluminación, se consigue el objetivo con creces. La única pega que se podría poner, es que el escenario del primer acto, entre una escenografía de un tamaño tan grande y la cantidad de gente en escena, quedaba poco espacio libre (o daba esa sensación), lo cual daba impresión de agobio al espectador.

Marianela Núñez y Carlos Acosta en un instante del primer acto

Centrándonos más en el aspecto coreográfico, nos encontramos ante una compañía con un cuerpo de baile muy sólido, lo cual se percibe claramente en la escena de las dryadras, con un cuerpo de baile femenino en perfecta sinfonía y conexión.

Me sorprendió muy gratamente la actuación de los toreros, ya que normalmente los pasajes de cuerpo de baile masculino al ser mas de saltos y giros suelen ir menos a tiempo, aunque esta no fue la ocasión, al contrario de lo que le sucedió al American Ballet Theatre el octubre pasado en el Liceu de Barcelona. Además demostraron una gran potencia y desempeño, entre ellos destacó Eric Underwood, en uno de los pocos papeles puramente clásicos en el que le hemos visto aparecer.

Elisabeth Joy Harrod, físicamente estuvo perfecta en el papel de cupido, pero hubo algo en sus sonrisa que no acababa de cuadrar, del mismo modo Ryoichi Hirano hizo una aparición interesante en el papel de el torero Espada.

Centrándonos ya más en la pareja central, Marianela Núñez y Carlos Acosta estuvieron realmente estupendos en sus respectivos papeles. Ambos intérpretes desprenden una alegría y humor a lo largo de toda la obra y ello sumado a una gran química entre ambos, da lugar a una interpretación memorable. Acosta se le empiezan a notar los años, y a pesar de no tener la potencia que tuviera hace unos años, nos presenta a un Basilio realmente bien interiorizado, gracioso y con cierto toque chulesco.

En contraposición nos encontramos a Marianela Núñez, cuya actuación fue realmente impresionante. Con su técnica exquisita que la caracteriza, brilló y flotó a lo largo del segundo acto, mientras que en los actos primero y tercero se puede decir que estuvo radiante, con una energía, alegría y humor desbordantes, ya que incluso fue capaz de arrancar más de una carcajada. Además podemos decir que le da ciertos matices novedosos a su Kitri, como cierta dulzura a la vez que picarona, lo que propicia a convertirla en un personaje realmente entrañable, mientras que por ejemplo la Kitri de Natalia Osipova es pura energía y carácter.

En conclusión, esta producción parece tener un buen futuro, ya que por fin parece ser que han conseguido dar con una versión que se adapte más a la personalidad de la compañía, y que con unos intérpretes apropiados, puede convertirse de aquí a unos años en una de las grandes producciones del Royal.

Núñez, Acosta y el resto de integrantes del Royal Ballet durante los saludos

Fallece David Howard ” el maestro de las estrellas”

Tras la muerte hace unos días de Fernando Alonso, el gran maestro cubano, co-fundador del Ballet Nacional de Cuba y ex-marido de la insuperable Alicia Alonso, hoy gracias a las redes sociales hemos sabido del fallecimiento del conocidísimo maestro David Howard la pasada noche.

David Howard Y Cynthia en la Gala del Indianapolis City Ballet en September de 2011

Howard era reconocido en gran parte por ser ”el maestro de las estrellas”. En 1966 tras su retirada de los escenarios( habiendo formado parte del Royal Ballet y más tarde al Ballet Nacional de Canadá) comenzó su carrera docente y finalmente en 1977  abrió su propia escuela en el Upper West Side de Manhattan, junto al Lincoln Center.

En un día cualquiera, se podían encontrar entre sus alumnos bailarines tan importantes como Natalia Makarova, Mikhail Baryshnikov o Cynthia Harvey, además de otros miembros del Royal Ballet de Londres, American Ballet o New York City Ballet.

Desde 1995, año en que cerró su escuela, viajó por todo el mundo en calidad de maestro freelance, estando entre sus alumnos Ángel Corella, Michelle Wiles o Tamara Rojo. Además realizaba visitas regulares a diferentes compañías como el Royal Ballet  y formaba parte del profesorado de la prestigiosa Steps on Broadway.

Para Howard un bailarín debía ser: ”Un corredor de corta, media y de larga distancia, un saltador de altura, de longitud y un vallista. Además debe tener buenas proporciones, lucir bello y estar dispuesto a trabajar por muy poco dinero.”

Tamara Rojo y David Howard

Nuevo fichaje para el English National Ballet: Alina Cojocaru

Hace unas horas se anunció que la bailarina rumana, Alina Cojocaru se uniría a la troupe del English National Ballet al comienzo de la próxima temporada 2013-2014. Con ello, ya queda esclarecido el futuro de esta bailarina que además continuará como artista invitada en el Ballet de Hamburgo y el American Ballet Theatre.

Cojocaru ha hecho unas declaraciones:

”Estoy muy entusiasmado por formar parte del English National Ballet la próxima temporada. Me siento atraída por todas las oportunidades que ofrece el repertorio, la combinación de los clásicos y la oportunidad de trabajar con coreógrafos que realmente admiro. Siempre me ha gustado actuar en el Reino Unido y estoy encantada de que el English National Ballet me de la oportunidad de llegar a nuevos públicos fuera de Londres. No me asustan los retos, y espero todo lo que el futuro traiga consigo. Comparto la pasión de Tamara hacia el arte, y estoy emocionada acerca de todo lo que está por venir “.

Además Tamara Rojo (directora artística de la compañía), ha expresado su alegría por la nueva incorporación. ”Estoy muy contenta de dar la bienvenida a Alina, ella es una de las bailarinas que más admiro. Su exquisita técnica, cualidades dramáticas y su maestría han sido una constante fuente de inspiración para muchos, incluyéndome a mí. Sé que los bailarines de la Compañía estarán encantados de tener un artista de su talla entre nosotros y estoy segura de que podemos ofrecer a  Alina los retos y oportunidades artísticas que ella busca “.

Se ha de decir que la incorporación de Cojocaru, refuerza el proyecto empezado por Tamara Rojo de ”modernización” y consolidación de la compañía. A pesar de todas las polémicas entre ambas bailarinas, la unión de ambas en los escenarios y junto a otras estrellas de la compañía como Vadim Muntagirov y la veterana Daria Klimentova, pueden conseguir que potenciar el interés hacia la compañía a nivel internacional y hacer que su estatu pueda llegar a equipararse con el de su vecino el Royal Ballet de Londres.

Alina Cojocaru, Tamara Rojo y Sarah Lamb en Dancers at the Gathering