¿Cuál es el futuro del Royal Ballet?

Tras el repentino anuncio de la marcha de Alina Cojocaru y Johan Kobborg del Royal Ballet y su última actuación en la Royal Opera House el pasado día 5 de junio, todo el mundo de la danza se pregunta cuál será el futuro de la compañía británica.

La despedida de esta gran pareja el pasado miércoles del escenario londinense, emocionó tanto al público como a los propios bailarines como Federico Bonelli, que vivieron esa mágica e historia noche en el mismo teatro. Para todos aquellos que no tuvimos la oportunidad de poder disfrutar de esa actuación,nos tuvimos que conformar con las reacciones del público a través de las redes sociales. No hubo medio que no se hiciera eco de la noticia y no publicase a cerca del tema.

Alina Cojocaru Y Johan Kobborg en su despedida el pasado 5 de junio

La preocupación no se debe únicamente a la partida de Cojocaru y Kobborg, ya que también con esta producción de Mayerling se van otras dos estrellas emblemáticas del Royal Ballet, Mara Galeazzi y Leanne Benjamin. Ambas estrellas han dedicado 21 años de su carrera al Royal Ballet y gran parte de ellos como bailarinas principales.

El caso de Benjamin es muy llamativo, ya que su retirada viene a la edad de 49 años, una edad a la que cualquier bailarín ya ni se imaginaría estar pisando un escenario, mientras que Galeazzi se despide de los escenarios a los 39. Se trata de una semana ajetreada ya que tras la despedida del día 5, el próximo día 13 será Mara Galeazzi la que se despida y Benjamin el 15.

Ahora bien, lo que más inquieta es saber como Kevin O’Hare va a poder ”suplir” estas bajas tan importantes en la compañía. Al fin y al cabo dentro de la formación únicamente quedan como estrellas potentes, consagradas y con un gran número de roles a sus espaldas Marianela Núñez y Sara Lamb. Hay casos como los de los británicos Lauren Cuthbertson y Edward Watson, que son muy populares entre el público pero que todavía no alcanzan en técnica y experiencia a Núñez y Lamb.

Mara Galeazzi, Marianela Núñez, Lauren Cuthbertson y Rupert Pennefather en Serenade

Aunque la llegada de Natalia Osipova, hacía ver que la formación inglesa tenía intención de convertirse en una ”bomba” artística, ahora más bien la llegada de la rusa se ve como una ayuda necesaria para tratar mantener el estatus actual del Royal Ballet.

El gran problema es que con la marcha en los últimos meses de Tamara Rojo, Serguei Polunin y las que se suman ahora, se van a tener que promover bailarines solistas como la dulce Yuhui Choe o Hikaru Kobayasi a estrellas.

Esto es una gran oportunidad para los mismos, el problema es que al fin y al cabo, para acceder al rango de estrella se debe tener ya un ”historial” y no pueden nombrarse bailarines en estrella así al tun tun y sin ninguna conciencia, ya que al fin y al cabo lo único que se conseguiría sería perjudicar tanto al bailarín como a la compañía, que a su vez perdería calidad.

En resumen, O’Hare tiene que llevar esta situación lo mejor posible, y si se requiere ascender a los bailarines, que estos cumplan con las características y los objetivos que busca la compañía en ellos, y no buscar simples recambios a las estrellas que parten.

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